Llega de nuevo esta temida época del año. El periodo que va del 1 de diciembre hasta el 7 de enero puede llegar a ser el más perjudicial para nuestra salud física y mental. Diciembre reúne más festivos vacionales y fiestas navideñas que cualquier otro mes del año. Es una época para dejarse llevar, disfrutar de las tradiciones y comer platos que no prepararías en otra época del año.

El problema llega el 7 de enero, cuando acaban las fiestas, te sientes baja de energía y te planteas con más ganas renovar la suscripción del pádel o retomar las clases de pilates. ¿Y si empezamos a prepararnos desde ahora? Te dejamos algunos consejos para rebajar el estrés y afrontar la Navidad con un enfoque mucho más saludable (y de paso evitar ganar demasiado peso).

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1. Sal a pasear en la naturaleza

En un estudio de 2014, los participantes que salieron a pasear por zonas con árboles comparados con otros que pasearon por el centro de las ciudades se encontraron mucho más relajados y percibieron una reducción del mal humor o la ansiedad. Otro estudio publicado el mismo año demostró que hasta las visitas de 15 minutos al bosque tenían un impacto importante en la reducción del estrés. En otras palabras, sal a caminar y empápate de todos los beneficios que te aporta la naturaleza.

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2. Toma un desayuno saludable

Un buen desayuno te ayudará a empezar con energía el día, evita la bollería industrial y los zumos ya preparados. Unas tostadas integrales y un zumo de naranja natural -por su dosis extra de vitamina C y fibra- será la opción perfecta.

3. Sal a correr

El aire fresco en la cara durante la primera o la última hora del día, la música, el disfrutar solo de tu cuerpo durante unos momentos, respirar, limpiar el organismo y sobre todo desconectar y depurar todos los excesos navideños. El running es posiblemente la mejor opción ante el estrés de la Navidad.

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4. Mantente siempre lista para afrontar días completos fuera de casa

La época de compras navideñas suele arrastrarnos a largas jornadas en las que vamos del trabajo al centro sin pasar por casa. Aprovisiónate con una botellita de agua para mantenerte siempre hidratada, snacks saludables como las almendras y alguna fruta para matar el gusanillo entre comidas. Que pasar el día fuera de casa no implique olvidarte de los buenos hábitos alimenticios.

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5. Evita todo el azúcar que puedas

Si en tu dieta hay mucha azúcar, las células, especialmente las musculares, se vuelven resistentes a la insulina. Es decir, necesitan niveles mucho más altos de insulina para combatir la glucosa procedente de los carbohidratos. Con niveles altos de insulina, estarás almacenando grasa todo el tiempo. Además, está más que probado que el ejercicio físico mejora la sensibilidad a la insulina, incluso sin que haya pérdida de peso.

6. Reserva tiempo para ti misma

No estás obligada a dedicarlo todo a la familia, también puede elegir leer, ir a clase de fitness, escaparte unos días sola o con quien decidas. La agenda apretada de Navidad en la que se incluyen compras de regalos, comidas, salidas, familia, etcétera, agota a cualquiera. Si no pone límites y reservas un espacio, al acabar las vacaciones te sentirás cansada, frustrada por no haber sido capaz de convertirte en una prioridad para ti misma y puede que incluso triste. Decide de antemano qué momentos y actividades serán innegociables para ti. Comunica a tu familia y amigos que esos días a esas horas no estarás disponible. Así los demás también podrán encajar sus agendas para tener tiempo para ellos.

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7. Olvídate de la culpa

Enfadarse o sentirse mal por saltarse rutinas o comer comida basura no es constructivo y culparte no te hará sentirte mejor. Así que no reniegues de tu acciones durante la Navidad. Si quieres comer, disfruta de los sabores y de las buenas comidas de Navidad y si quieres evitar los excesos simplemente puedes tomar porciones más pequeñas.

8. Haz deporte

El ejercicio físico permite que los músculos, que necesitan energía para combatir la resistencia a la insulina, la obtengan con facilidad. Realiza tanto ejercicio aérobico como anaeróbico como el running, la natación, el fitness, levantamiento de pesas, zumba, yoga o pilates. Y recuerda que NO haces ejercicio para poder comer más en Navidad o para perder peso: el objetivo es mantenernos saludables, en forma y fuertes para afrontar el estrés de estas fiestas.

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9. Tómate las cosas de forma positiva

Cambia algo que no te guste. Elige una tarea que te traiga de cabeza en Navidad y dale una vuelta para hacerla de una manera diferente. Un nuevo enfoque puede ser la diferencia que te facilite la jornada. Por ejemplo, si te ha tocado preparar la cena familiar en Nochebuena, alista a tu marido o a unas amigas y aprovecha la tarde de chicas en casa para turnaros a revisar cómo va la comida en el horno.

10. Respira

¿No tienes tiempo para meditar? El simple acto de sentarte y respirar profundamente es efectivo para relajar el cuerpo y la mente. Tomar aire es algo muy útil durante las Navidades, cuando visitamos la casa familiar o nuestro pueblo de nacimiento y las emociones (tanto las buenas como las malas) salen a la superficie. Sea como sea, resiste la tentación de refugiarte en un teléfono móvil y prueba otras formas de desconectar: escribe un diario, haz meditación y por supuesto busca tiempo para descansar.

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